PARA LA PSIQUIATRÍA, YA CASI NADIE ES NORMAL

La siguiente entrada que expongo es un estudio que critica el aumento del catálogo de trastornos. Para todos aquellos que desean participar en el debate (obviamente presentando argumentaciones ya sea a favor o en contra del mismo) ¡Adelante! Sólo de esa manera se progresará en la investigación.

Desde que en 1952 se publicara la primera versión del Manual de Desórdenes Mentales (DSM, del inglés) de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), considerado la biblia de esta especialidad, unos 170 nuevos trastornos se han incorporado a su lista. Este aumento incesante del territorio de lo patológico no gusta a todos los especialistas, como explican dos psiquiatras británicas en un artículo publicado en el último número de Journal of Mental Health.

“Es poco útil, ya que convierte a cada vez más gente en personas con problemas mentales“, alerta a Público una de las autoras, la investigadora del King’s College de Londres (Reino Unido) Felicity Callard.

Este fenómeno implica que “la piscina de la normalidad se reduzca a un simple charco“, alega el artículo. La APA, que espera publicar la quinta versión del manual en mayo de 2013, ha propuesto como nuevos trastornos la hipersexualidad y el desorden de excitación en mujeres. Otros trastornos presentes en la edición actual del DSM también son criticados por los expertos, como es el caso de la ansiedad social, al compartir rasgos con lo que podría ser sólo “timidez”, explica Callard.

Además, según el texto, los umbrales del DSM para diagnosticar un trastorno mental son cada vez menos exigentes. Las autoras consideran que este fenómeno genera falsos positivos y sugestiona a pacientes que, aunque presentan riesgos de padecer un trastorno, pueden no desarrollarlo jamás. “Es como decir a diez personas con gripe que tienen riesgo de padecer neumonía cuando sólo uno tiene un verdadero riesgo”, afirma el texto.

El ‘lobby’ farmacéutico

Entre las causas del aumento de los tipos de síndromes y la rebaja de sus requisitos para padecerlos se encuentra “la estrecha relación entre las empresas farmacéuticas y los dirigentes del sistema psiquiátrico“, denuncia Callard. Durante 2008, las ventas de medicamentos para el síndrome de déficit de atención considerado un trastorno menor en EEUU superaron los 3.600 millones de euros. Además, la investigadora asegura que “la corriente dominante actual tiende a medicalizar los rasgos del carácter humano”.

El catedrático de psiquiatría de la Universidad de Sevilla, José Giner, defiende el criterio del DSM: “Existen trastornos que se consideran menores, pero que son capaces de provocar suicidios“. “El aumento de los tratamientos médicos se debe a la menor tolerancia de la sociedad al sufrimiento”, opina. En cambio, según Callard, “la medicación puede acarrear serios problemas de efectos secundarios, sobre todo cuando es poco necesaria”.

“El aumento de los diagnósticos y de la medicalización provoca que se reste atención a analizar por qué la gente padece trastornos mentales”, concluye Callard.

Artículo original aquí.

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