CUANDO EL JOVEN SE ENAMORA DE SÍ MISMO

Por Isabel F. Lantigua

“Porque yo lo valgo”, dice la publicidad de una marca de cosméticos y productos de belleza. El mismo lema que tienen bien interiorizado los adolescentes narcisistas, quienes -sin hacer nada- creen que lo merecen todo y que los demás deben satisfacer sus deseos.

El narcisismo es un trastorno de la personalidad que, en casos extremos, desemboca en conductas agresivas y violentas y que está detrás de algunas de las recientes matanzas escolares, como la protagonizada por Matti Juhani Saari en un instituto de Finlandia. Sus vídeos con amenazas y con armas explicando lo que iba a hacer podrían responder a un perfil narcisista, según explican los psiquiatras.

Esta semana, la eminencia en la materia Otto Kernberg, miembro titular de la Sociedad Psicoanalítica Americana, ha debatido sobre la cuestión en Madrid, en un ciclo sobre la conflictividad adolescente. Su teoría del narcisismo, que tiene muchos seguidores, lo define como “un sí mismo integrado, pero patológico y grandioso y, dentro de esta línea, se encuentran de menor a mayor gravedad: el trastorno narcisista, el narcisismo maligno y el trastorno antisocial. En el primero se observa un sí mismo irreal e idealizado con algún grado de conducta antisocial; se transforma en narcisismo maligno cuando aparecen conductas como crueldad, sadismo u odio y tendencias paranoides. Y el estado más grave es el trastorno antisocial donde no existe la capacidad de sentir culpa o preocupación por otros”.

El mito de Narciso

Según la mitología griega, Narciso era un joven de gran belleza del que tanto mujeres como hombres se enamoraban, pero él rechazaba a todos. Una de sus fervientes admiradoras era la ninfa Eco, a quien la diosa Hera había condenado a no poder hablar, sólo a repetir lo que los demás decían, por lo que nunca pudo declararle a Narciso su amor. Pero un día que le vio en el bosque salió a su encuentro con los brazos abiertos y él la rechazó cruelmente. Ella entonces se recluyó en una cueva para siempre y Narciso fue castigado por la diosa de la venganza, Némesis, para que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. Tan absorto estaba con su contemplación que acabó arrojándose a las aguas.

Este mito es el que hace que el narcisismo se identifique, sobre todo, con el aspecto físico. Pero, según explica a ELMUNDO.es el doctor Gonzalo Morandé, jefe de la Sección de Psiquiatría del Hospital Universitario Niño Jesús de Madrid, “la cuestión física es la última variable del trastorno narcisista, responsable de muchos casos de anorexia, pero la enfermedad también engloba factores emocionales, sociales, familiares y escolares”.

Este experto afirma que “hemos evolucionado hacia una sociedad narcisista y exhibicionista” y reconoce que “cierto grado de narcisismo es indispensable”. El problema llega cuando se lleva a extremos “y los adolescentes comienzan a portarse de manera muy agresiva, a delinquir y, lo que es peor, no sienten ningún arrepentimiento por sus actos, por lo que pueden cometer auténticas barbaridades”.

El adolescente narcisista es “egocéntrico, exhibicionista y con un afán, casi una verdadera obsesión, de llamar la atención, de que sus actos sean admirados y aplaudidos porque, eso sí, no soporta las críticas”, señala Morandé. Y, pese a ir de gallitos, lo cierto es que “su autoestima es bajísima”, indica.

Para los padres, algunos signos de alarma son que “estos chicos fracasan en todo. No tienen empatía, llevan mal las relaciones sociales, la convivencia en casa y los estudios. Piensan que, como son superiores les llegarán los conocimientos por ciencia infusa”.

El trastorno se suele desarrollar “hacia los nueve o 10 años y llega a su punto álgido en torno a los 14″, dice el psiquiatra del Niño Jesús, que reconoce que “en los últimos tiempos han aumentado los casos y que es más común en hombres”.

En extinción

Pese que la sociedad es cada vez más narcisista -basta con echar un ojo por las redes sociales-, la existencia de esta patología está en entredicho. La Biblia de los trastornos mentales, el famoso DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos mentales) planea eliminar el narcisismo como trastorno en su próxima edición, que saldrá en 2013, algo que divide a los expertos.

Para Morandé “es un tema que cada cierto tiempo está debatiéndose. En mi opinión, se trata de una cuestión de las compañías de seguros de Estados Unidos, que presionan para que no sea considerado un trastorno y así, en los crímenes que pueden llegar a cometer los afectados, no pueda alegarse enfermedad. Se ahorrarían dinero”.

Extraído de aquí.

EL EXPERIMENTO DE DAVID ROSENHAN

El experimento de Rosenhan fue una prueba sobre la validez del diagnóstico psiquiátrico que llevó a cabo el psicólogo David Rosenhan en 1972. Fue publicado en la revista Science bajo el título “On being sane in insane places” (“Sobre estar cuerdo en centros para locos”).

El estudio de Rosenhan consistió en dos partes. La primera usó a colaboradores sanos o “pseudopacientes”, quienes simularon alucinaciones sonoras en un intento de obtener la admisión en 12 hospitales psiquiátricos de cinco estados de los Estados Unidos. La segunda parte consistía en pedir al personal del hospital psiquiátrico que detectara a pacientes “falsos”. En el primer caso, el personal del centro sólo detectó a un pseudopaciente, mientras que en el segundo el personal detectó un gran número de pacientes reales como impostores. El estudio está considerado como una importante e influyente crítica a la diagnosis psiquiátrica.

El estudio concluyó: “Parece claro que no podemos distinguir al sano del loco en los manicomios” y también ilustró los peligros de la despersonalización y etiquetaje en las instituciones psiquiátricas. Se sugirió que el uso de instalaciones comunitarias para la salud mental que se preocuparan de problemas específicos más que de asuntos psiquiátricos podía ser una solución y recomendó educar a los trabajadores para hacerles más conscientes de la psicología social implícita en esas instalaciones.

El experimento de los pseudopacientes

Ocho “pseudopacientes” aseguraban escuchar voces poco claras (las supuestas voces eran únicamente tres sonidos-palabras: “vacío”, “agujero” y ruidos sordos). Ningún otro síntoma era simulado. Todos los pseudopacientes fueron aceptados. Siete de ellos fueron diagnosticados de esquizofrenia, y el último de trastorno bipolar.

Los pacientes inexistentes

Rosenhan se empleó aquí en un centro que ya había recibido los resultados de su estudio y el personal pensaba que ellos no cometerían errores similares en su institución. Rosenhan dijo que durante tres meses, uno o más pseudopacientes intentarían adquirir la admisión y que ellos deberían detectar a los impostores. De 193 pacientes, 41 fueron considerados impostores y más de 42 se consideraron sospechosos. En realidad, Rosenhan no envió pseudopacientes y todos los que fueron considerados impostores eran pacientes genuinos. Se concluyó que cualquier proceso de diagnóstico permite demasiados errores, así que no puede ser fidedigno. Estudios similares encontraron problemas idénticos.

Extraído de aquí.

Referencias:

“EL MARKETING DE LA LOCURA – VENDIENDO LA ENFERMEDAD”

Este vídeo empieza hablando del trastorno de ansiedad social creado por los departamentos de marketing y publicidad de las farmacéuticas y voceado por líderes psiquiatras, para después recorrer varios síndromes psiquiátricos que han aumentado mil veces su prevalencia del 0,1 % al 10% de la población como la depresión y el trastorno bipolar, en poco tiempo.

Extraído de aquí.

Comentario del video:

EL Marketing de La Locura

Un vídeo de los canales Ankesenaton y SaavedraAbel

La compra-venta de la enfermedad es una estrategia altamente exitosa que convierte las situaciones normales de la vida en condiciones de enfermedad psiquiátrica, haciendo que la gente de todos los estratos sociales se preocupe acerca de la “enfermedad mental” más reciente; y que soliciten una pastilla.

LA TEORÍA DEL “DESEQUILIBRIO QUÍMICO DEL CEREBRO” ES EL FRAUDE MÁS EXITOSO DE LA PSIQUIATRÍA.

Al paso de los años, la psiquiatría ha convencido a millones de personas que sus cambios emocionales, se deben a la deficiencia de serotonina y que solamente pueden ser aliviados tomando fármacos que trastornan la mente, como los antidepresivos.

Cuando se dio a conocer la teoría del desequilibrio químico cerebral, surgió una avalancha de críticas y cuestionamientos, tanto que, el Dr. Steven Sharfestein, entonces presidente de la Asociación Americana Psiquiátrica (APA) tuvo que retractarse públicamente diciendo que “no existe ninguna prueba contundente de laboratorio que determine la existencia de un desequilibrio químico en el cerebro”.

El vocero de la APA, el Dr. Marc Graff, dijo que la teoría del desequilibrio químico del cerebro, ERA PROBABLEMENTE UNA AFIRMACIÓN PROVENIENTE DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA
(No resulta para nada sorprendente si consideramos que sólo por la venta de antidepresivos semueven más de 13 mil millones de dólares anuales).

Cuando se le preguntó al Dr. David Burns, ganador del premio A.E. Bennett de la Sociedad de Bioética de Psiquiatría, sobre el estatus de la teoría del desequilibrio químico de la serotonina, dijo: “pasé los primeros años de mi carrera, investigando tiempo completo el metabolismo de la serotonina, pero nunca encontré ninguna evidencia convincente de que cualquier trastorno psiquiátrico, incluyendo la depresión, fuera debido a una deficiencia de serotonina del cerebro, de hecho no hay forma de medir los niveles de serotonina en una persona viva, por lo que no hay forma de probar éstas teorías”.

A pesar de estos hechos, se les ha prescrito psicofármacos a decenas de millones de personas en todo el mundo, Muchos de los consumidores creen, debido al bombardeo de publicidad, que están corrigiendo una condición física, CONDICIÓN QUE SIMPLEMENTE NO EXISTE.

Recién en el 2004, y después de las innumerables tragedias que se habían registrado, se alertó al público del riesgo que corren los niños y adolescentes al tomar antidepresivos. También los adultos corren los mismos riesgo (entre ellos el suicidio).

Los antidepresivos son peligrosos, causan entre otras cosas, ansiedad, agitación, ataques de pánico, insomnio, irritabilidad, hostilidad, impulsividad, acatisia (intranquilidad severa), hipomanía (excitación anormal, manía leve) y manía (psicosis caracterizada por sentimientos exagerados y alucinaciones).

Mientras que los psiquiatras insisten en que la enfermedad es una condición neurobiológica, y han gastado miles de millones de dólares sin haber conseguido evidenciar esta teoría, el psicólogo Bruce Levine, autor de Commonsense Rebellion (La Rebelión del Sentido Común) está dentro de aquellos que han enderezado los conceptos diciendo: NO SE HAN ESTABLECIDO MARCADORES BIOQUÍMICOS O GENÉTICOS PARA EL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN, EL TRASTORNO OPOSICIONISTA DESAFIANTE, LA DEPRESIÓN, ESQUIZOFRENIA, ANSIEDAD, COMPULSIÓN POR EL ALCOHOL O EL ABUSO DE DROGAS, SOBREALIMENTARSE, APOSTAR, O NINGÚN OTRO DE LOS SUPUESTOS ENFERMEDADES, MALES O TRASTORNOS MENTALES.

http://www.luchaporlosninos.com/

Este video es parte del documental en DVD “El Marketing de la Locura: ¿Estamos todos locos?”

Evidentemente somos ganado viviendo en una granja de experimentación y exterminio, donde quienes se creen dueños, hacen lo que se les ocurre con el resto de los humanos… SALGAMOS DE ELLA!!! DE NOSOTROS DEPENDE.

UNA MÁQUINA PARA INVENTAR ENFERMEDADES

Por Miguel Jara

Durante los últimos años se ha publicado mucho sobre el fenómeno que los anglosajones denominan disease mongeringtráfico de enfermedades. El concepto de enfermedad está estirándose todo lo posible para abarcar a la mayor cantidad de personas que sean catalogadas como “enfermas”, aunque no lo estén, claro. El objetivo es que todo el mundo esté medicado para algo. Pero hoy no vamos a tratar sobre ninguna de ellas, eso ya lo hemos hecho en otras ocasiones y seguiremos haciéndolo. Resulta que el escritor Mike Adams ha desarrollado un invento por el que cualquier persona puede crear su propia enfermedad mental. Con ello trata de poner en evidencia los enormes intereses creados que hay en torno a determinadas enfermedades que no lo son y que sólo existen como excusa para vender más fármacos. Adams ha denominado a su invento La máquina de crear enfermedades.

Ésta consiste en un programa que coge al azar un grupo de síntomas que suelen darse en persona con patologías psiquiátricas y genera extraordinarios diagnósticos -inventados, claro- pero cuya gracia -o falta de ella- está en que suelen asemejarse a denominaciones de enfermedades mentales que podemos encontrar en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales que, publicado por la Asociación Psiquiátrica Estadounidense, es más conocido como DSM-IV. Este manual es la “Biblia” de la psiquiatría y en la actual versión, la cuarta, ofrece un catálogo de más de 800 enfermedades mentales (en breve renovará su contenido y se auguran numerosas nuevas patologías que sumarán más de 1.000 diagnósticos diferentes). Se da la circunstancia que un estudio publicado en abril de 2006 en Psychotherapy and Psychosomatics reveló que más de la mitad de los 170 miembros del panel responsables del DSM tenían nexos financieros ocultos con la industria farmacéutica, cifra que ascendía al 100% de los “expertos” en los paneles sobre trastornos de la personalidad incluidos en el DSM.

Adams denuncia que la psiquiatría en buena medida hace tiempo que perdió el rumbo y se ha convertido en parte del marketing de las farmacéuticas. Lo cierto es que multitud de especialistas han cuestionado durante los último años “enfermedades” como la Fobial social, con la que se diagnostica a personas a las que les cuesta hablar en público; el Síndrome de las Piernas Inquietas, ciertos problemas nerviosos de origen desconocido reconceptualizados como “enfermedad” por determinado laboratorio interesado en vender antidepresivos; o el Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, la inquietud propia de la infancia y pubertad.

Un ejemplo de enfermedad creada por esta máquina es el Trastorno Hipoactivo Dismórfico Mental (HDMD):

“Que aparece como extrema resistencia y bajo consumo de energía que se correlaciona con la infelicidad extrema cuando se involucran en la actividad cognitiva extenuante”.

O también la Disfunción Género Nervioso Hiperactivo (HNGD):

“Comportamiento de alta energía que se correlaciona con una alteración fisiológica que crea síntomas de agitación y sudoración relacionados con las preferencias de pareja sexual”.

Y así hasta varias decenas de miles de combinaciones que surgen como parodia de lo que Adams denomina la teoría de los hermanos siameses:

Según este autor, las grandes corporaciones farmacéuticas y la psiquiatría moderna son una especie de hermanos siameses unidos por partes vitales del cuerpo. Por supuesto que de intentar separarlos, uno (o tal vez los dos) morirían de manera indefectible. Y ellos dependen uno del otro para poder tener un éxito comercial que les depare un venturoso porvenir. Un grupo es el encargado de inventar las enfermedades ficticias y el otro ha llegado al mundo para fabricar las soluciones (las drogas) a estas enfermedades, a veces funcionando a la inversa, cuando las compañías farmacéuticas ensayan nuevas drogas en tratamientos aún por comprobarse que apenas han superado las instancias de ensayos de laboratorio.

Por último, un consejo del creador de La máquina de crear enfermedades, que dicho de paso explica que no pretende desacreditar a la buena Medicina:

Consultar a un profesional de confianza es fundamental para no caer en la trampa.

Artículo original aquí.

CRIMEN PSIQUIÁTRICO (ANTIPSIQUIATRÍA VS PSIQUIATRÍA)

Programa en televisión abierta del canal 22 para informar a los jóvenes sobre la terapia electroconvulsiva – electrochoques, depresión, psicofármacos, déficit de atención e hiperactividad, tortura, tratos degradantes y la violación a los derechos humanos en el área de la salud mental en México.

http://www.auxilioavictimasdecrimensiquiatrico.org

LIC. MARIO CANTU GUNDLACH.

CIENTÍFICOS BRITÁNICOS AFIRMAN QUE ‘ESCUCHAR VOCES’ NO ES NECESARIAMENTE UN PROBLEMA Y QUE ES MÁS COMÚN DE LO QUE SE CREE

Este interesante reporte del portal web de noticias Esmas (cuya fuente es Noticieros Televisa) habla sobre el caso de las voces que escuchamos o podríamos escuchar en nuestra cabeza.

Por Horacio Rocha Staines

LONDRES, Inglaterra, oct. 20, 2006.- Muchos de nosotros escuchamos ‘voces’ quizá mientras caminamos por la calle o estando solos en la casa.

Quizá en compañía de otras personas, y posiblemente hasta conversamos con ellas.

Pero hay quienes van mas lejos, y esas voces rigen su vida, aquéllos que sufren de esquizofrenia, y que pueden hasta terminar matando a otras personas si la voz se los exige.

Se dice que a varios niveles, hasta 1 de cada 25 personas escucha voces.

Esto asusta, y socialmente es visto como un tipo de enfermedad mental. Pero un grupo de científicos de la universidad inglesa de Manchester afirma que tener ‘voces en nuestra cabeza’ no es necesariamente un problema, y que es tan común, que en muchos casos es totalmente normal.

“Depende de cada individuo, si las voces molestan o son amenazantes entonces se debe buscar ayuda lo antes posible. En el Reino Unido en promedio se debe esperar hasta 18 meses para recibir la ayuda necesaria, y si las voces son dañinas, esos 18 meses pueden dejar a un esquizofrénico seriamente enfermo”, explica Paul Corry, director de la caridad mental británica, “Rethink”.

Hay casos continuos de personas que escuchan voces, que no buscan ayuda, y que en esas voces encuentran hasta inspiración y respuesta a preguntas, y por lo tanto, tienen un efecto positivo en sus vidas.

Pero ¿por qué algunas personas sienten miedo al oír voces, y otras no?; la respuesta no parece estar en las voces en sí.

Lo importante parece ser el cómo interpretamos las voces, Si tuvimos un pasado traumático y nos sentimos vulnerables podemos ver las voces como hostiles, si al contrario, nos sentimos felices y seguros, veremos la voz como algo positivo.

Si bien tener esa voz en nuestra cabeza puede ser ‘normal’ también hay que tener mucho cuidado.

“Algunas veces las voces dicen cosas horribles o dan ideas al paciente, ideas que no funcionan dentro de una sociedad. Entonces su círculo les dice que necesitan ayuda, que están enfermos y necesitan tratamiento. Las voces pueden ser un serio problema si no te permiten funcionar, si no puedes ir a trabajar, formar relaciones con la gente, dejarte solo en tu propio mundo”, asevera Corry.

Otros estudios dicen que hasta el 70 por ciento de las personas que oyen voces saben que evento en su vida pasada lo provocó, y que hablar de ello y lo que significan es una manera efectiva de reducir su ansiedad y soledad.

Artículo original aquí.

EL USO DE LA PSIQUIATRÍA COMO MÉTODO DE REPRESIÓN SOCIAL EN LA UNIÓN SOVIÉTICA

Introducción

En la Unión Soviética, la Psiquiatría fue usada con fines represivos. Los hospitales psiquiátricos eran usados frecuentemente por las autoridades como prisiones en orden de aislar prisioneros políticos (disidentes del sistema) del resto de la sociedad, desacreditar sus ideas , y destruirlos física y mentalmente, en una especie de tortura.[1] Psijushkapsikhushka(Ruso: психушка) es un término coloquial ruso para referirse a un hospital psiquiátrico. Ha sido usado ocasionalmente en otros idiomas desde que en Occidente se supo de la existencia del movimiento disidente dentro de la Unión Soviética.

Historia

Los psijushkas habían sido usados hacia finales de los años 1940 (Ver: Alexander Esenin-Volpin) y durante “la era de deshiele de Jrushchov” ocurrida en la década de los 1960. Uno de los primeros psikushkas fue el Hospital y Prisión Psiquiatríca ubicado en la ciudad de Kazán. Luego fue transferido al control del NKVD en 1939 bajo el mando de Laurenti Beria, quien llegaría ser la mano derecha del dictador Iósif Stalin.[2] El 29 de abril de 1969 el líder del KGB Yuri Andrópov, envió al Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética un plan para crear una red de psikushkas.[3]

La psiquiatría oficial controlada por el estado abusó en el diagnostico de “Esquizofrenia lentamente progresiva”(вялотекущая шизофрения, transliterado como vialotekushchaya shizofreniya) una forma especial de enfermedad la cual supuestamente afectaba al individuo solamente en su comportamiento social, sin ninguna huella de otra característica. “Muy frecuentemente, ideas acerca de luchar por la verdad y la justicia se forman en la mente de personalidades con una estructura paranoica”, esto de acuerdo a los profesores del Instituto Serbski de Moscú.[4] (Comentario de los archivos de Vladímir Bukovski) Algunos de ellos eran de alto rango dentro del Ministerio del Interior de Rusia, tales como el infame Danil Luntz que según Viktor Neikipelov, fue la personificación de “nada menos que, el doctor criminal quien efectuó experimentos inhumanos en prisioneros como se llevaba a cabo dentro de los campos de exterminio nazi.[5]

Los individuos sanos quienes eran diagnosticados con enfermedad mental eran enviados a hospitales psiquiátricos ordinarios mientras que aquellos quienes eran considerados especialmente peligrosos al régimen eran enviados a otros dirigidos directamente por el Ministerio del Interior de Rusia.

El tratamiento incluía varias formas de represión y tortura como el electrochoque o electroshock, radiación, aislamiento, tareas forzadas, uso de distintas drogas psicotrópicas (tales como, narcóticos, antipsicóticos, e insulina) lo cual tenía secuelas graves en el individuo y algunas veces ello implicaba recibir una paliza. Nekipelov describió el uso inhumano de procedimientos médicos tales como las punciones lumbares.

Al menos 365 personas sanas fueron tratadas por presentar una “definida locura política” en la Unión Soviética y seguramente en realidad pudieron ser millares mas.

El abuso psiquiátrico expuesto

En 1971, Bukovski logro filtrar al occidente más de 150 páginas en donde se documentaba el abuso psiquiátrico por parte de las instituciones de salud mental por razones políticas en la Unión Soviética. Los sucesos conmocionaron a los activistas de los derechos humanos de todo el mundo incluyendo a los de la misma Unión Soviética. En enero de 1972, las autoridades soviéticas encarcelaron a Bukovski durante 7 años a los cuales se agregaron 5 años más que vivió en el exilio, por ponerse en contacto con periodistas extranjeros y por posesión y distribución de literatura clandenstina o samizdat.

Junto con un compañero joven dentro de la prisión de Vladimir, el psiquiatra Seymon Gluzman, Bukovski elaboró Un Manual de Psiquiatría para disidentes [6] a fin de ayudar a otros disidentes a luchar en contra de los abusos de las autoridades.

En 1971 el profesor Andrei Sájarov (o Sákharov), quien para ese entonces ya era uno de los más renombrados físicos soviéticos, apoyó la protesta de dos presos políticos, V Fainberg y V Borisov, quienes anunciaron una huelga de hambre en contra del agresivo tratamiento terapéutico basado en medicamentos peligrosos para la actividad mental, en una institución psiquiátrica de Leningrado. Por su activismo en defensa de los derechos humanos Sájarov fue expulsado de la Academia de Ciencias Soviética y fue enviado al exilio interno.

Reacción de la Asociación Psiquiátrica Mundial

Cuando el primer asunto fue expuesto en la Asociación Psiquiátrica Mundial (APM, WPA según su sigla en inglés), la delegación soviética amenazó con retirarse de la organización internacional, así que la APM incrementó su interés en el asunto. Mientras el número de casos documentados de abuso se incrementaban así lo hacían las protestas, la APM cambió su postura y adoptó un código de conducta ética para su miembros y estableció cuerpos de investigación para reforzarlo.

El primer comité en contra del abuso político de la psiquiatría fue fundado en 1974 en la ciudad suiza de Ginebra (Genève). En 1977, el Congreso Mundial de la APM efectuado en Honolulú adoptó la “Declaración de Hawaii”, el primer documento en establecer una serie de estándares para guiar el trabajo de los psiquiatras en todo el mundo. El congreso también hizo una condena oficial a los abusos psiquiátricos ejercidos por el régimen soviético por vez primera. En 1982 enfrentando la inminente expulsión de la APM, la delegación soviética optó por su retiro voluntario, y en 1983 la APM en su congreso verificado en Viena adoptó la resolución de adoptar estrictas condiciones para su reincorporación. La campaña de Mijaíl Gorbachov denominada glásnost, contribuyó significativamente a la exposición de más evidencias en la prensa soviética. En 1989, dos años antes del colapso del régimen soviético, la delegación soviética reconoció el abuso sistemático de la psiquiatría con fines políticos verificado en su propio país.

Tiempos post-soviéticos

El Instituto Serbski de Moscú sigue conduciendo miles de evaluaciones ordenadas por una corte al año, y es fuente de nuevas teoría conspirativas.

Cuando el criminal de guerra Yuri Budanov fue evaluado ahí en 2002, el panel que efectuó el análisis fue conducido por Tamara Pechernikova, quien anteriormente había condenado a Natalia Gorbanevskaya. Budanov no fue encontrado culpable en razón de padecer “locura temporal”, después de su atrocidad pública fue encontrado sano por otro panel que incluía a Georgi Morozov, director del instituto quien había declarado locos a muchos disidentes en el pasado. [7]

Han habido reportes en la primera década del s. XXI acerca de un renovado encarcelamiento en instituciones psiquiátricas de gente “inconveniente” para las autoridades rusas. La BBC reportó el caso notable de la disidente rusa Larisa Arap quien fue confinada de manera forzada a una clínica psiquiátrica localizada en Apatity. [8][9][10][11][12]

Bibliografía:

[1] Sidney Bloch y Peter Reddaway Soviet psychiatric abuse: The Shadow over world psychiatry (“Abuso psiquiátrico soviético: La sombra sobre la psiquiatría mundial), Victor Gollancz, Londres, 1984.

[2] Vadim J. Birstein. The perversion of knowledge: The true story of soviet science (“La perversión del conocimiento: La verdadera historia de la ciencia soviética”), Westview Press, 2004.

[3] Yevgenia Albats and Catherine A. Fitzpatrick. The State within a State: The KGB and its hold on Russia – Past, present and Future (“El Estado dentro del Estado: El KGB y su dominio sobre Rusia – Pasado, presente y futuro”), 1994.

[4] Anne Applebaum, Gulag: A history, Doubleday, abril de 2003, edición de tapa dura, 677 páginas (tapa blanda o rústica, Bantam Dell, mayo de 2004, 736 páginas.

[5] Introduction online Anne Applebaum, Gulag: A History, Doubleday, abril de 2003, tapa dura, 677 páginas. (Bantam Dell, 11 de mayo de 2004, 736 páginas)

[6] Un manual de psiquiatría para disidentes (en ruso) (Пособие по психиатрии для инакомыслящих).

[7] Psychiatry’s painful past resurfaces (“El doloroso pasado psiquiátrico reaparece en la superficie”, en el sitio web del pediódico checheno Chechen Times, y reproducido por el diario estadounidense The Washington Post en 2002.

[8] Speak out? Are you crazy? (“¿Hablar abiertamente? ¿Estás loco?”), Kim Murphy, en el diario Los Angeles Times, 30 de mayo de 2006.

[9] In Russia, Psychiatry Is Again a Tool Against Dissent, Peter Finn, en el periódico The Washington Post, 30 de septiembre de 2006.

[10] Psychiatry used as a tool against dissent – por la Asociación Estadounidense de Médicos y Cirujanos (Association of American Physicians and Surgeons), 2 de octubre de 2006.

[11] Russian dissident ‘forcibly detained in mental hospital’ (“Disidente ruso detenido por la fuerza en un hospital mental”), por Alastair Gee, en el periódico británico The Independent, 30 de julio de 2007.

[12] Psychiatric abuse claim in Russia (“Afirmaciones sobre abuso psiquiátrico en Rusia”), BBC (British Broadcasting Corporation), 30 de agosto de 2007.

Lectura relacionada:

  • Elizabeth Antébi, Droit d’asiles en Union Soviétique (“Derecho psiquátrico en la URSS”), Julliard, París, 1977.
  • Anne Applebaum, Gulag: A history, Doubleday, Nueva York, 2003.
  • Marc Boulet, Dans la peau d’un… (“En la piel de un…”), Seuil, París, 2001.
  • Harvey Fireside, Soviet psychoprisons (“Prisiones psiquiátricas soviéticas”).